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lunes, 6 de junio de 2011

Katatonia


Katatonia se formó en el 1991, por el dúo compuesto por Anders Nyström (Blakkheim) y Jonas Renkse (Lord Seth), los cuales, tras la incorporación del bajista Guillaume Le Huch, publicaron su primera demo titulada Jhva Elohim Meth. Un año después dicho demo se publicaría como un EP.

En 1993 graban su primer disco, Dance of December Souls. Sus primeros lanzamientos se encuadran en un sonido marcado por la influencia del black metal depresivo (por lo que respecta a los desgarrados gritos de Renkse) y el doom épico, lento, mezclado con toques de rock gótico similares a Fields of the Nephilim. En esta primera época, las canciones son dirigidas por las melodías depresivas de la guitarra de Blackheim y el reverberante realce del bajo de Le Huch. A pesar de lo abrupto de algunas de las transiciones, cabe destacar la limpieza de su sonido, con apenas distorsión, los brillantes interludios acústicos y su primer éxito: Without God.

Tras la marcha de Le Huch (después de la publicación en 1995 del Mini-Cd For Funerals to Come), el sonido de Katatonia sufre un brusco reajuste, que culminará con la aparición de Brave Murder Day (1996) y el Mini-Cd Sounds of Decay un año después. La linea de bajos pierde gran parte del protagonismo, que pasa totalmente a las lineas de guitarra escritas por Blackheim. Creador prácticamente de un nuevo sonido apenas explotado anteriormente por otras bandas, los riffs de esta época y gran parte de la época más «rock» de la banda se caracterizan por una mayor distorsión y agresividad, una simpleza extrema y su repetición ad nausea, casi agónica. Mediante esta aproximación minimalista, la banda consigue ahondar más que nunca en la sensación de Catatonia como un estado de ánimo en el que la vida es incapaz de ningún progreso y donde el oyente se siente empujado a la introspección, a replegarse sobre si mismo como método defensivo. Es, quizá, su disco más cercano al Doom/Death, aunque esta clasificación quizá deba más a la sensación opresiva, angustiosa y, en definitiva, de No Progreso de las canciones que a su sonido (más acelerado que el sonido Doom estándar). Cabe destacar de esta época la colaboración de Mikael Åkerfeldt (Opeth) cantando en las canciones más agresivas con un gruñido gutural típico del death metal. Para los fans del metal más extremo, esta época resulta la más fructífera de la banda, pues a partir de entonces Renkse desarrollaría un estilo vocal propio más cercano al rock, abandonando finalmente todo atisbo de brutalidad y las propias composiciones de la banda irían en busca de una creciente complejidad melódica en detrimento de la agresividad.

Después de varias publicaciones, Katatonia sorprendió a sus fans con el lanzamiento del álbum ‘»Discouraged ones» (1998). En este álbum y los sucesivos el grupo se ha ido apartando progresivamente de los estándares del Doom/Death metal para apostar con fuerza por un estilo de rock depresivo con tintes góticos. Lo que nunca ha perdido el grupo es su tono melancólico. Renkse mejora su entonación disco tras disco. Para cuando se publica Viva Emptiness (2003) su estilo vocal, distante y elegante, melancólico y reflexivo, ya está perfeccionado. En cuanto a las composiciones de Nyström, ganan en complejidad con cada lanzamiento. En cada nuevo disco de esta etapa de rock depresivo la banda experimenta con la inclusión de ambientes generados con sintetizador y con una complejidad melódica cada vez mayor (estructuras atípicas y sincopadas, desarrollo simultáneo de lineas melódicas diferentes e incluso ataques contrapuestos de guitarra durante el transcurso íntegro de una canción). Gracias a esta constante evolución de su sonido, Katatonia ha ido aumentando su popularidad álbum tras álbum, llegando cada vez a un espectro de público más amplio que bebe de los oyentes del rock alternativo y progresivo.

The Great Cold Distance (2006) supone el último salto adelante de la banda. En un curioso movimiento, Nyström abandona definitivamente su sonido tipo para lanzarse a la experimentación más salvaje. En las canciones de este disco, las melodías fluyen a lo largo de cada tema sin detenerse por un momento. Cada una por libre, en múltiples capas, para acabar configurando un tema cohesionado de increíble complejidad (tanto es así que resulta complicado gozar del disco con una primera escucha, siendo necesarios sucesivos intentos para entender qué está sucediendo). A pesar de haber abandonado el sonido más accesible de su etapa inmediatamente anterior, The Great Cold Distance ha sido un éxito de crítica y público, confirmando que la banda es cada día más popular.

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